miércoles, septiembre 06, 2006

Cuando uno tiene una mala racha en su vida, se cree la persona mas infeliz del mundo. Yo tenia una hasta hace bien poco, y aunque hay quien afirmaría que mi malestar era una solemne estupidez, que lo que me había ocurrido no era nada, yo estaba sumido en una profunda pena.

Bien, ahora mismo lo afirmo yo, un clavo mueve a otro clavo, pero este último a desgarrado más de lo que cualquier clavo debiese. Hablo de cosas que ya no tienen solución, cosas que cuando las conoces te paralizan, te invaden y se llevan parte de ti.

Yo con mis estúpidos problemas, que me arrastraban al fondo; Y alguien cercano a mi, con un problema real, y con un animo envidiable. Ahora todo lo que me preocupaba ha sido remplazado por una profunda solidaridad. Me siento peor que antes, pero ahora quiero ayudar, quiero subir a la superficie y ver la luz de sol, no más autocompasión.

Pero una parte de mi se siente mal, culpable de que las desgracias de alguien se llevasen mis fantasmas, un clásico “consuelo de tontos” que no quiero tener.

Y me siento culpable
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